Un Nueve contra otro Nueve

Fue un partido particular el que Girona y Barcelona disputaron en Montilivi. Y lo fue por lo que Pablo Machín entendió como una pregunta lanzada desde sus pensamientos previos: ¿Qué pasaría si minimizo al mejor jugador del Barça y planteó un partido de ‘nueve contra nueve’?
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El entrenador de los locales no la formuló como hipótesis, así que el derbi catalán estuvo marcado, valga la redundancia, por el marcaje individual que Pablo Maffeo realizó sobre el astro argentino. Ganó el Barça, y Messi no tuvo una incidencia directa en el juego pero sí que supo leer el encuentro, tanto él como sus compañeros, listos y certeros para castigar el plan y la presión de su rival. Interpretar los espacios fue la tarea, muy bien llevada por los culés, que otorgó a los blaugranas su sexta victoria consecutiva en Liga.

Teniendo como constante esta situación, aparejada de una presión discontinúa del Girona, a veces a todo campo y cada uno con su par, el Barça aceptó la apuesta y comenzó a decidir sobre la marcha con salidas más directas, conducciones interiores y posicionamientos rectificados con el paso de los minutos, concluyendo que lo que Messi pudiera fijar o desmarcar fuera la base de su ataque. No fue tanto el balón ni la combinación, sino las apariciones. Aleix Vidal, Jordi Alba, Paulinho y Suárez. Todos junto a Messi rompieron continuamente con movimientos al espacio, desde dentro a fuera o a la espalda de los zagueros rojiblancos.
En un partido en el que Messi no la tocaría o la tocaría incómodo, con un hombre enfocado en todos sus pasos, y en el que la continuidad ofensiva no sería una opción, Valverde y sus hombres jugaron un partido muy equilibrado tanto a nivel posicional para no dar opciones en su transición defensiva como en el tempo de cada desmarque. El Girona no sacó rédito del robo adelantado ni pudo transitar, con un Olunga incapaz de sacar ventaja de su altura, así que el Barça saltó presiones sin demasiada dificultad y atacó espacios con fluidez, de manera directa, pero sin aparente nerviosismo.
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Sin Busquets ni Piqué, Ivan Rakitic fue quien se colocó por delante de la defensa para, junto a Mascherano y Umtiti, formar línea de tres en campo contrario y compensar cada arrastre de Leo con el colmillo de Paulinho y la arrancada de Aleix.

Valverde: “Es una circunstancia que depende del rival, cuando se plantea hacer un marcaje individual ya sabes que estás sometido a los arrastres que eso te pueda conllevar, que al final el marcador pueda aparecer en zonas que no está acostumbrado y entonces se trata de aprovechar esa situación. También han planteado una presión alta, igualándonos en todo el campo. Hemos intentado superar eso jugando al espacio para aprovechar los arrastres de Leo y creo que nos ha ido bien”.
Machín: “Buscábamos minimizar al mejor jugador del Barça, al que más peligro lleva. Y no ha sido su mejor partido ni ha intervenido en las jugadas más determinantes. Propusimos plantear un partido 9 vs 9. (…) Muchas veces cuando ves al Barça desde fuera, te planteas que pasaría si le hicieras un marcaje al hombre. Leo tiene los suficientes recursos para que su equipo se aproveche de esa situación, incluso ha habido veces que se ha quedado en fuera de juego, despistando a Pablo. Mi decisión ha ido en pos de no quedarme con la duda de minimizarle y jugárnosla a nueve contra nueve. Y ahí creo que Pablo ha anulado a Leo”.